Aunque un 78.3% de los encuestados concuerda que la democracia es el mejor sistema de gobierno, un 42.5% está de acuerdo con que un “líder fuerte” tome decisiones sin procesos democráticos y un 48.9% prefiere estabilidad y seguridad aunque implique restringir libertades.
Este es precisamente uno de los hallazgos más significativos que emerge de nuestro análisis: la convivencia entre el anhelo democrático y la aceptación de lógicas autoritarias como estrategia de supervivencia.
Entre los cubanos, la demanda de liderazgos fuertes no proviene de convicciones autoritarias, sino de una autoeficacia política erosionada y una racionalización del temor como estrategia de adaptación.
Este es un fragmento de nuestro estudio “Más allá del miedo ¿Qué está cambiando cuando nada parece cambiar? Un estudio de 360º sobre la disidencia latente en Cuba”, realizado por Cuba Data, entre septiembre de 2024 y enero de 2025 a una muestra panel de 1,658 residentes en Cuba.
Ver estudio completo