El 47.2% de los encuestados declara no haber protestado nunca en redes sociales, mientras que esta cifra se eleva un 65.1% cuando se trata de manifestaciones callejeras. Esta diferencia de casi 18 puntos porcentuales es significativa. El entorno digital, aunque también vigilado, representa un espacio percibido como más seguro para expresar descontento.

Estos datos evidencian que la acción política se ha desplazado hacia espacios menos visibles y de menor exposición al riesgo. Esto no implica una despolitización, sino una adaptación estratégica de la ciudadanía a un entorno altamente represivo.

La protesta digital no sustituye a la protesta tradicional, pero la complementa o la reemplaza parcialmente en un contexto donde marchar puede acarrear sanciones laborales,hostigamiento policial o incluso prisión.

Este es un fragmento de nuestro estudio “Más allá del miedo ¿Qué está cambiando cuando nada parece cambiar? Un estudio de 360º sobre la disidencia latente en Cuba”, realizado por Cuba Data, entre septiembre de 2024 y enero de 2025 a una muestra panel de 1,658 residentes en Cuba.

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